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Estudio de análisis del ciclo de vida

La división Plastics de DS Smith ha llevado a cabo un estudio científico independiente para evaluar el comportamiento medioambiental del embalaje flexible durante todo su ciclo de vida frente a otros embalajes para productos líquidos.

Análisis del ciclo de vida del embalaje flexible: bolsa en caja

¿Qué es un análisis del ciclo de vida?

  • El ciclo de vida del producto
  • La evaluación de impacto
  • Las conclusiones

¿Qué es un análisis del ciclo de vida?

El análisis del ciclo de vida (ACV) es una técnica que se emplea para cuantificar el impacto ambiental de los productos durante todo su ciclo de vida. Para ello, se analizan los distintos componentes del ciclo de vida desde la extracción de la materia prima, fabricación, transporte y uso hasta el procesamiento o disposición final.

En cada etapa se identifica tanto el uso de materia y energía como cualquier emisión al entorno. La emisión más conocida que se describe es la huella de carbono de una producto o proceso específico.

El ACV es un proceso objetivo para evaluar las cargas ambientales asociadas a un producto, proceso o actividad, identificando y cuantificando el uso de la materia y de la energía, así como las emisiones o los vertidos al entorno, para determinar el impacto de ese uso de recursos y esas emisiones o vertidos, con el fin de evaluar y llevar a la práctica estrategias de mejora ambiental (SETAC, 1990).

El ciclo de vida del producto

El ACV de Rapak fue realizado por un equipo externo independiente de consultores de sostenibilidad de la empresa Pira International. En éste se comparó el embalaje flexible en bolsa en caja con los formatos de embalaje alternativos de uso más extendido en nueve categorías de productos. En cada caso, los distintos formatos se adaptaron al tamaño de embalaje común y se evaluó su impacto ambiental en diez categorías específicas.

Se determino que la bolsa en caja era competitivo a nivel medioambiental y en muchos casos superior a los formatos de embalaje alternativo.

La evaluación de impacto

En el ACV se tuvieron en cuenta 30 materiales de embalaje distintos de diez sectores de mercado. En la evaluación de impacto se aplicó el método de comparar los sistemas de bolsa en caja con los sistemas alternativos. Las categorías son:

  • Agotamiento de recursos abióticos
  • Acidificación
  • Eutrofización
  • Potencial de calentamiento global
  • Agotamiento de la capa de ozono
  • Toxicidad humana
  • Ecotoxicidad acuática del agua dulce
  • Ecotoxicidad acuática del agua de mar
  • Ecotoxicidad terrestre
  • Oxidación fotoquímica

Potencial de calentamiento global

El potencial de calentamiento global (PCG), o huella de carbono, mide el volumen de la masa de un gas de efecto invernadero (por ejemplo, CO2, metano, óxido nitroso) que se estima contribuye al calentamiento global.

¿Cómo se mide? El PCG se mide en términos de equivalentes de CO2. Éste es un indicador medioambiental aceptado internacionalmente que se emplea como medio para medir el impacto global en el medio ambiente.

Si no se adoptan medidas para reducir las emisiones globales de carbono, es muy probable que las temperaturas medias suban más de 2 ºC. Este cambio provocará fenómenos meteorológicos graves como tormentas tropicales, inundaciones, olas de calor extremo y fuertes precipitaciones. Para lograr estabilidad sería necesario reducir las emisiones en un 25% como mínimo para 2050.

Nuestra responsabilidad como fabricantes de embalajes nos obliga a ser conscientes de esto y a reducir el impacto medioambiental de nuestros productos. Por ello, hemos llevado a cabo un estudio detallado en el que hemos medido las emisiones de CO2 de toda nuestra gama de productos Bolsa en caja.

Emisión de CO2 de Bolsa en caja = hasta ocho veces inferior a los embalajes alternativos.

Principales conclusiones

En el estudio de análisis del ciclo de vida se compararon 13 sistemas de revestimientos y Bolsa en caja de Rapak con otros 17 productos alternativos en nueve categorías de mercado.

Evaluación del ciclo de vida - Resumen de conclusiones

Vino

En la evaluación de impacto de los embalajes para vino se tuvieron en cuenta siete embalajes alternativos distintos.

  • Bolsa, laminado metalizado, 2 x 1,5 litros
  • Bolsa, EVOH, 2 x 1,5 litros
  • Bolsa, laminado metalizado, 3 litros
  • Botella de cristal, 4 x 0,75 litros
  • Caja de cartón para líquidos, 3 x 1 litros
  • Bolsa de aluminio, 2 x 1,5 litros
  • Bolsa de aluminio, 3 litros

Resultados

La eficiencia de los recursos fue el factor determinante en la comparación de embalajes para vino. Los resultados logrados con las botellas de cristal fueron especialmente negativos por su peso, demostrando ser las peores en ocho de las diez categorías incluyendo las de acidificación y calentamiento global.

La caja de cartón para líquidos logró también peores resultados en cuanto al agotamiento de la capa de ozono, aunque resultó la mejor opción en cinco de las diez categorías.

El transporte desempeñó un papel fundamental, por lo que los productos flexibles demostraron su superioridad en la distribución en distancias cortas.

En conjunto, los embalajes flexibles superaron al resto de embalajes y la caja de cartón para líquidos demostró su competitividad. Por otra parte, los embalajes flexibles de mayor volumen demostraron ofrecer ventajas aún mayores por litro empaquetado.

Embalajes post-mix

En la evaluación de impacto de los embalajes post-mix se tuvieron en cuenta cuatro embalajes alternativos adaptados a la unidad de referencia de 10 litros.

  • Bolsa, aséptica, 1 x 10 litros
  • Contenedor de plástico, 1 x 30 litros
  • Bidones de plástico, 1 x 220 litros
  • Contenedor de acero, 1 x 10 litros

Resultados

El contenedor de plástico de 30 litros demostró ser el que ejercía un impacto medioambiental mayor debido a su peso por litro y a la producción de PEAD.

El bidón de plástico de 220 litros fue el que obtuvo los peores resultados al tener cuenta el proceso de lavado.

La bolsa en caja logró mejores resultados en la categoría de un solo uso mientras que las opciones reutilizables demostraron su competitividad.

Zumo

En la evaluación de impacto de los envases para zumo de naranja se tuvieron en cuenta cuatro embalajes alternativos adaptados a la unidad de referencia de 10 litros.

  • Bolsa, aséptica, 1 x 10 litros
  • Bolsa, Intasept, 1 x 10 litros
  • Botellas, PET, 10 x 1 litro
  • Caja de cartón para líquidos, 10 x 1 litro

Resultados

La botella de PET de un litro logró los peores resultados de los cuatro comparados por su peso por litro y el impacto del proceso de fabricación de la botella.

La caja de cartón para líquidos logró los resultados más bajos en cuanto al PCG por el uso que hace de recursos renovables y de sustancias biogénicas (en este caso, madera) que resultaron ser una trampa de CO2 al absorberlo de la atmósfera.

Las bolsas en caja demostraron su competitividad por su poco peso por litro y el uso de cartón como parte de la estructura del embalaje.

Aceite comestible

En la evaluación de impacto de los embalajes para aceite comestible se tuvieron en cuenta cinco embalajes alternativos adaptados a la unidad de referencia de 10 litros.

  • Bolsa , PDM, 1 x 10 litros
  • Bidón, 1 x 10 litros
  • Contenedor de plástico, 1 x 10 litros
  • Contenedor de acero, usado 100 veces, 1 x 10 litros

Resultados

El bidón de diez litros logró los peores resultados en comparación con las cuatro alternativas por su peso por litro y el impacto del proceso de moldeado por inyección.

Teniendo en cuenta el factor del transporte, el contenedor de acero demostró ser el mayor contribuidor. Sin embargo, solo fueron necesarios 14 ciclos para demostrar su eficacia frente al bidón.

La bolsa en caja demostró su superioridad por su poco peso por litro y el uso de cartón como parte de la estructura del embalaje.

Productos lácteos

En la evaluación de impacto de los embalajes para productos lácteos se tuvieron en cuenta tres embalajes alternativos adaptados a la unidad de referencia de 10 litros.

  • Bolsa, PE, 1 x 10 litros
  • Contenedor de plástico, 1 x 10 litros
  • Contenedor de plástico, 1 x 4 litros

Resultados

El contenedor de plástico de cuatro litros logró los peores resultados en comparación con las tres alternativas por su peso por litro y el impacto del proceso de moldeado por inyección.

La bolsa en caja demostró su superioridad por su poco peso por litro y el uso de cartón reciclable como parte de la estructura del embalaje.

Productos químicos

En la evaluación de impacto de los embalajes para productos químicos se tuvieron en cuenta cinco embalajes alternativos adaptados a la unidad de referencia de 10 litros.

  • Bolsa en caja, laminado metalizado, 10 litros
  • Contenedor de plástico, ½ x 20 litros
  • Bidón, Cubitainer, 1 x 10 litros
  • Contenedor de plástico, 1 x 10 litros
  • Contenedor de acero, usado 100 veces, 1 x 10 litros

Resultados

El contenedor de acero logró los mejores resultados en términos de calentamiento global por ser reutilizable, aunque es necesario hacerlo 82 veces como mínimo para superar la opción Bolsa en caja.

El contenedor de plástico de 10 litros logró mejores resultados que el de 20 litros por hacer un uso más eficiente del PEAD tanto en peso por litro como por la energía consumida durante su fabricación.

La bolsa en caja demostró su superioridad frente al Cubitainer por el bajo uso de materias primas y el bajo impacto de su disposición final.